El teléfono suena y nadie puede cogerlo
Estás con la fresa en la boca de un paciente, tu auxiliar está esterilizando y la recepcionista ya atiende a otra persona. El teléfono suena cuatro veces y se cuelga. Ese paciente no vuelve a llamar: llama a la clínica de enfrente.
Consecuencia: Cada llamada sin contestar es un tratamiento de ortodoncia, implante o blanqueamiento que va directo al bolsillo de tu competencia. No son llamadas perdidas; son €500, €1.200, €2.000 que se evaporan en silencio.